Llegó diciembre, temporada de Navidad, mes de regalos y felicidad, pero en el caso de María Elena y Juan César no fue tanto así ya que recibieron una noticia devastadora. Era ya el sétimo mes de embarazo y en una de las ecografías rutinarias el médico a cargo del control pre natal de Nena se dio cuenta de que algo no andaba bien ya que después de someterla a dicha ecografía llamaron a una junta de médicos donde veían detenidamente la cabeza de Fabián – nombre que Juan César escogió para su hijito.Nena alarmada preguntaba al doctor qué es lo que pasaba con su pequeño Fabián, sin encontrar respuesta alguna, una enfermera solo le dijo: su doctor le explicará. El instinto de madre presintió que algo malo estaba sucediendo.
Al entrar al consultorio del doctor, los padres entre lágrimas se enteraban que su pequeño presentaba un cuadro de hidrocefalia.
Así Fabián había iniciado una lucha contra un mal que comprometía seriamente su desarrollo cerebral.
Estando Fabián con 30 semanas de vida dentro del vientre de Nena, el ginecólogo les explicó que aún no podía nacer, que mantuvieran la calma pues el nivel de líquido en sus lóbulos no era tan excesivo, pero de incrementarse Fabián iba a nacer vía cesárea. El tiempo ideal para que Fabián nazca sería a las 34 semanas.
Llegó el nuevo año, y con ello miles de deseos y esperanzas en la mejoría de Fabián. A las dos semanas siguientes, una nueva ecografía reveló que el nivel de líquido había aumentado pero no en gran proporción, no era de alarma, entonces Nena y Juan César seguían buscando las causas del mal congénito que sufre Fabián. Si bien es cierto, ellos son una pareja joven, completamente sanos y buscaban el “porqué a ellos”. De tanto buscar se dieron con la sorpresa de que la hidrocefalia es causada por problemas tan simples como un resfrío hasta una infección, que se da en el tercer mes de gestación y que tres de cada mil niños nacen con este mal.
Dentro de todas estas desafortunadas noticias, lo bueno fue que la hidrocefalia en Fabián se desarrolló casi al término de su desarrollo, siendo más fácil operarlo. Fabián podía y debía nacer, tenía la misión de luchar por su vida.
Las dos semanas siguientes, el doctor les informó que el volumen del líquido había aumentado y que Fabián iba a nacer el 26 de enero a las 2:30 de la tarde. Empezó la cuenta regresiva.
Efectivamente Fabián nació el 26 de enero por cesárea, los sentimientos de Nena y Juan César estaban encontrados ya que por un lado sentían la dicha de por fin poder ver a Fabián pero también sabían que no iba a estar en sus brazos porque sería sometido a una operación donde le colocaron una válvula de derivación ventricular que sirve para drenar el líquido que Fabián almacenaba en su cabeza hacia el estómago y expulsarlo por la orina.
Efectivamente Fabián nació el 26 de enero por cesárea, los sentimientos de Nena y Juan César estaban encontrados ya que por un lado sentían la dicha de por fin poder ver a Fabián pero también sabían que no iba a estar en sus brazos porque sería sometido a una operación donde le colocaron una válvula de derivación ventricular que sirve para drenar el líquido que Fabián almacenaba en su cabeza hacia el estómago y expulsarlo por la orina.
Al nacer, Fabián tuvo que afrontar un cuadro de deficiencia respiratoria ya que a los siete meses sus pulmones no estaban completamente fuertes, no trabajaban a la perfección y luego de 4 días de estar en la incubadora conectado al oxígeno el pediatra dio la orden para que Fabián sea operado.
Antes de la operación, Fabián no respondía normalmente a
los estímulos propios de su edad, pero a pesar de eso la alegría de sus padres se elevó al saber que su pequeño podía respirar por sí solo. Fabián superó su primera prueba.
Antes de la operación, Fabián no respondía normalmente a
El lunes 2 de febrero a las 9:30 de la noche Fabián entra al quirófano para emprender su segunda batalla ya que aparte de la operación, su frágil cuerpo tendría que aceptar la válvula que es un cuerpo extraño que le ayudaría a drenar el líquido almacenado.
Y así fue ya que Fabián como buen luchador, después de una hora de operación, respondió satisfactoriamente venciendo una vez más su propia batalla.
Han pasado ya tres meses, Fabiancito sigue luchando día a día, aparentemente es un niño completamente normal, ya que viene desarrollándose de acuerdo a su edad: se ríe, mueve sus piernas y brazos, balbucea, pero lleva terapias físicas para prevenir cualquier retraso psicomotor y eso lo está ayudando bastante ya que sus cinco sentidos están al tanto de todo.
Fabián sigue lidiando batallas diarias, hace que la vida de sus padres y sus familiares sea completamente plena y cada gran paso que da es una alegría y bendición pues sigue demostrando que es un pequeño gran luchador.


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